Calendario Hebreo

Una de las civilizaciones más antiguas con las que se puede reseñar la historia de la humanidad, es definitivamente la Hebrea. Se trata de un pueblo con una basta historia acompañada de un muy importante legado cultural en el cual se puede ubicar su calendario, vigente y muy respetado por este gran pueblo hasta el día de hoy.

Los hebreos al igual que el resto de los pueblos modernos y civilizados miden el tiempo a través del uso del calendario gregroriano, sin embargo, las celebraciones relacionadas con su estrecha relación con los acontecimientos bíblicos, hacen mención de su propio calnedario, el cual, hasta el día de hoy se respeta con rigor.

Cuando hablamos del hebreo, nos referimos a un calendario unisolar, esto quiere decir que se basa tanto en el ciclo de la tierra como en el del sol y también en la luna, al rodear la tierra. En este sentido, las festividades judías fueron concluidas por algunos sabios y entendidos en la materia cerca del año 359.

El calendario del pueblo de Israel se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas aproximadas de eventos como la luna nueva, las estaciones del año ( basándose en cálculos matemáticos y astronómicos) prescindiendo de métodos únicamente empíricos.

Como dato curioso podemos decir que en su compleja concepción solar y lunar este es un calendario que se asemeja al chino; esto no significa que uno tenga influencia sobre el otro y mucho menos, sólo se trata de una simple coincidencia aleatoria.

El calendario judaico comienza con la Génesis del mundo y lo que aconteció según lo indican las sagradas escrituras. Como otro datos particular e informativo, hemos de añadir que el año gregoriano de 2015 equivale al año hebreo de 5776 que comenzó el 25 de septiembre de 2014 y finalizó el 13 de septiembre de 2015.

Se trata de un calendario que contiene generalmente 12 meses, cada uno conformado por 29 días y 6 meses de compuestos por 30 días para un total de 354 días. Esta particularidad se debe a que el gregoriano se rige por la órbita lunar que tiene una duración de 29, 5 días; no obstante en las distintas variantes del Hebreo en algunas ocasiones el año podría tener 353 o 355 días respectivamente.

Calendario Romano

Hacer referencia a este calendario, es hablar del sistema de medición de tiempo que precedió al moderno, al que utilizamos a día de hoy, es decir al calendario gregoriano. La importancia de su uso radica en que este sirvió como antecesor e inspiración para constituir la división en doce meses que rige nuestra la actual civilización.

La tradición romana, afirma que el origen mítico del antiguo sistema para dividir el tiempo se debió en primer lugar a la ”inspiración” a Rómulo, el primero de los reyes romanos. A parir del año 46 Antes de Cristo cuando Julio César paso a ser el dictador del Imperio, o como se le denominaba en esa época ” Pontifex Máximus” quien decretó una contundente reforma en el calendario con la asesoría de astrónomos egipcios.

Los romanos indicaban los días de una manera muy compleja, se trataba de una herencia de la época cuando se regían por el calendario lunar primitivo. La numeración para entonces no era del día 1 al 31, sino que en cada mes se tomaban en cuenta sólo tres días clave, entre los que destacan las calendas: es decir el primer día de cada mes, el cual debía coincidir en principio con la luna nueva. En este particular detalles es de suma importancia, porque de allí deriva la palabra calendario.

El romano también contaba con las llamadas nonas: se trataba del día cinco de cada mes, excepto en los meses de marzo, mayo y octubre, en los que las ”nonas” eran los días siete. Esta divión temporal era aún más corta que la que todos conocemos, es decir, el calendario de orden gregroriano, el romano por su parte contenía menos meses (10) concretamente y sus nombres eran Martius, Aprilis, Maius, Lunius, Julius, Augustus, September, October, November y december.

De allí provienen los nombres de los meses del año que conocemos, en su mayoría hacen referencia al número que ocupaban en la lista, posteriormente y con la instauración del calendario gregoriano, muchos meses perdieron la ubicación original, agregándose a estos dos mas y moviendo al resto a ocupar otros lugares que no coincidían con sus nombres y puestos originales.

Calendario chino

Un medidor del tiempo utilizado desde hace más de 2 mil años, y por más de 1500 millones de personas en el mundo, alguna relevancia tendrá, ¿no es así? Nos referimos al calendario chino; y es que a pesar de que en el gigante asiático, al igual que en el resto del mundo se utilice el calendario gregoriano para contabilizar los días, semanas y los meses, el chino aún regula muchas de las actividades en este país, comenzando por la muy famosa celebración del año nuevo.

Se trata de un verdadero despliegue cultural el cual no solamente se lleva a cabo en las principales ciudades de China, sino como era de esperarse fuera de ella, donde las cientos de miles de colonias de este país en el mundo entero, salen a las calles para hacer honor a sus más importantes manifestaciones culturales.

Es importante señalar esta fecha en especial pues es una de las más señaladas dentro de los asuetos de esta milenaria civilización. Generalmente comienzan el 2 de febrero de cada año, con el primer mes lunar , finalizando el día 15 cuando tiene lugar la llamada celebración de los faroles.

Este calendario al igual que otros como este; de gran antigüedad, no es de sencilla lectura, por el contrario, para entenderlo debe tomarse en cuenta una gran serie de factores, pues el tiempo en el se calcula con el inicio de los días a media noche y su culminación de este, la media noche siguiente.

En la china más tradicional el tiempo tenía una división en un sistema denominado shi-ke y Gend-dian, una manera de clasificación y división del sistema, hora-minuto-segundo- agrupando las semanas en siete días y los días y las semanas marcándose con otro número, siendo este de carácter ordinal.

Otra de las particularidades que lo distinguen, y que por muchos es conocido es la identificación de cada año por animales, señalándolos cíclicamente y según varios factores que deben conjugarse juntos como el año de la rata, toro, tigre, liebre, dragón, serpiente, caballo, oveja, mono, gallo, perro y cerdo.

Además de ser ( por el número de persona que lo considera) uno de los calendarios más utilizados, el chino debe ser considerado como todo un legado cultural para la humanidad entera y de sus antiquísimos estudios astrales.

Calendario maya

Actualmente nos regimos por el calendario georgiano, una figura medidora de tiempo que se instituyo universalmente tras la caída del Imperio Romano. El gregoriano es la forma oficial de división de los meses, días, y semanas, con la que se rige el mundo entero.

No obstante, algunas culturas, sobre todo en lo que se refiere a celebraciones religiosas y fiestas internas, siguen utilizando el suyo propio, tal es el caso del pueblo Maya, el cual aún obedece a la mediciones de tiempo hechas por sus antepasados, quienes además de ser asombrosos matemáticos, arquitectos e ingenieros, eran poderosos astrónomos, capaces de dividir el tiempo en su propio calendario tras rigurosos estudios del espacio exterior.

¿ Pero como esta cultura prehispánica logró dominar las estrellas?

La respuesta la encontramos en su completo calendario nada fácil de interpretar por cierto, en el que además pudieron prever la llegada de fenómenos atmosféricos como la lluvia, y la sequía, porque si algo lo distingue, es la conciencia cíclica de sus creadores en cuanto a los acontecimientos de la tierra, por ello suele repetirse en las mismas fechas y en la mis serie de años.

Según los expertos, este es el más antiguo de todos, ninguna civilización le antecede a esta agrupación de días y meses, su efectividad para este pueblo es comprobada, y en la actualidad comunidades del estado de Oaxaca en México y en el norte de Guatemala, suelen aun consultarlo.

Su lectura se hace tomando en cuenta varios factores, los cuales deben estar enmarcados en conocimientos previos de las tres series inter conectadas de piezas de diferentes tamaños, las cuales producen una serie de combinaciones de fechas posibles manifiestas en las tres ruedas que lo integran.

A pesar de lo complejo de su lectura, esta gran civilización, reseñó a través de este calendario el fin de una era, la cual estaba marcada por la culminación de 5 mil años exactos los cuales se cumplieron en el año 2012.

Mucho se presumió aquel año, muchos vaticinaron un tremendo escenario de destrucción, y hasta el fin definitivo de la raza humana, debido a las predicciones que hacía este calendario, sin embargo, los resultados están a la vista, han pasado ya cuatro años desde entonces y aquí seguimos.

Estudiosos de la cultura precolombina, no acusan esta situación a un error Maya, ni mucho menos, por el contrario alaban la exactitud con la que estos científicos marcaron el fin de una etapa, el inicio de otra y la predicción de una posible destrucción del planeta, pero causada por la deforestación, la falta de recursos naturales y indiferencia de los seres humanos por vivir en armonía con el entorno que le da de comer. Esta era la verdadera referencia a la hecatombe anunciada por los Mayas.

Los Mayas aun viven

Chichen Itzá, y el templo a Kukulkan, todo el misterio y la sabiduría que encierra esta etnia milenaria que aún sobrevive en costumbres, idioma y hasta en gastronomía. Conviviendo con el modernismo; testimonios escritos sobre la piedra antigua, dividen el tiempo en diferentes fases que auguran vida para tiempos venideros; cuyo posible interpretación sólo es posible por expertos estudiosos.

el calendario romano

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Bienvenido 2017

Con fiestas alrededor del mundo marcando todas el compás de un reloj que avanzaba al ritmo del sonido que más se escucho en el planeta ( las campanadas) el día 31 de Diciembre paso a formar parte de un sin fin de fiestas alrededor del planeta; todas con un denominador común, una frase que se repitió en cientos de idiomas; ” Feliz año y bienvenido 2017”.

La resaca de alegría aún no termina, el mundo todavía esta celebrando la llegada de un nuevo año, el cual nos acerca más y más al término de la segunda década del siglo XXI y con este nuevo ciclo, llega la ampliación de esta era que lleva al mundo por la vía del desarrollo.

Todos habitamos en esta gran aldea global, y lo que ocurra en una zona, afectará directa y proporcionalmente a la otra, por ello, como sociedad este 2017 que recién se estrena, nos marca grandes objetivos en común, grandes retos como sociedad, entre los que destacan el cuidado al medio ambiente, la convivencia a través del respeto, la eliminación de la pobreza extrema, la marginación de los más desposeídos y la puesta en marcha de planes que permitan el desarrollo sostenible de una humanidad a punto de colapsar si no toma conciencia de la importancia del cuidado de este planeta, la única casa que tenemos para habitar, y que al final, es el único legado que tenemos para ofrecer a las generaciones venideras.

El inicio de un año trae consigo propósito a todas las escalas, desde las altas esferas del poder, hasta los ciudadanos de a pie, todos, tenemos un deseo que realizar, una meta que conseguir o un propósito que alcanzar, y los primeros días de cada año, se hacen propicios para planteárselos; no obstante la diferencia la marca en el plan que se desarrolla para conseguirlo.

El año comienza ofreciéndonos a todos buenas expectativas en las que se renueva el panorama y en el, es posible ese nuevo comienzo del que tanto hablamos y tanto anhelamos, que este 2017, el popular refrán que reza ” Año nuevo, Vida Nueva” no sea sólo un tópico de esta época, sino una realidad construida, día a día, con esfuerzo y disciplina.